La práctica de la respiración suele ser un recurso muy usado en el aprendizaje y desarrollo de las artes orientales, que la utilizan para alcanzar diversos fines. En estos últimos tiempos, occidente comprendió los beneficios que otorgan los ejercicios respiratorios, en la actividad física y la gimnasia.
Con los ejercicios de respiración para la gimnasia te puedes ver beneficiado en diversos campos:
Fisiológicamente:
Aumenta la eficiencia respiratoria.
Relaja la musculatura en general y los músculos del tórax en particular.
Existen básicamente dos formas de respiración: Torácica y abdominal; y dentro de ésta última se encuentra la respiración abdominal clásica (del yoga) y la respiración abdominal invertida (de las artes marciales).
Respiración abdominal clásica:
Consiste en inspirar hasta llevar el aire hasta por lo menos tres dedos por debajo del ombligo, expandiendo el estómago como un globo, y luego expulsar el aire lentamente mientras se encoje nuevamente el abdomen. Intenta que la espiración sea más larga que la toma de aire.
Respiración abdominal invertida:
Igual que la respiración anterior sólo que cuando inspiras encojes el abdomen, y cuando espiras lo expandes.
Entre los ejercicios sugeridos para ambas respiraciones, puedes practicar los siguientes:
Colócate de espaldas en el suelo o la cama, pon un libro en el espacio que queda entre el ombligo y el pubis, inspira y expira intentando que el libro suba y baje al ritmo de la respiración.
De pie, piernas juntas, coloca una mano sobre la otra aproximadamente tres dedos por debajo del ombligo, espalda y hombros relajados, espalda recta pero sin tensionarla para mantenerla derecha; inspira y espira sintiendo con las manos como se mueven al ritmo propuesto.
Una vez dominadas ambas respiraciones en posiciones estáticas, puedes pasar a realizar ejercicios de respiración dinámicos:
De pie, piernas separadas el ancho de caderas, inspira elevando los brazos al frente con las palmas hacia abajo, exhala volviendo a la posición inicial; cuando vuelves, realiza una pequeñísima flexión de rodillas, que sea apenas imperceptible, como si fuera un movimiento muy sutil de amortiguación.
Sigue de pie, realiza círculos hacia afuera con los brazos en forma alternada, las palmas deben estar mirando hacia a tí; inspira completando un círculo con un brazo, espira realizando el movimiento con el otro brazo. El movimiento debe ser continuo, lento y controlado.
El secreto es practicar y practicar. Si haces estos ejercicios respiratorios todos los días, en tu actividad física, los resultados serán mejores, más duraderos y profundos.
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