Lecturas cortas para niños de primaria para imprimir o descargar

Colección de cuentos cortos para copiar y leer con tus hijos

Disfruta de las mejores lecturas para niños de primaria que ya pueden leer solos y de historias cortas para niños que aún no han aprendido. No te pierdas esta selección literaria especial para los más pequeños.

Si te has propuesto buscar un cuento corto, quizás seguramente tengas una idea más o menos clara del tipo de texto que quieres o al menos para qué vas a usarlo. Y si no fuera así, en este artículo la tarea de decidirte por uno te va a resultar más sencilla.

En este artículo te vas a encontrar con una cuidadosa selección de cuentos cortos para niños, pensada para abarcar todas las edades de la infancia y cubrir los distintos motivos por los que un niño debería leer o escuchar historias infantiles.

¿Cuál es la importancia de la lectura en los niños?

Desarrollar un hábito por la lectura no solo es importante para los adultos, sino también para los niños. Mejor dicho, para ellos es todavía más beneficioso, ya que durante la infancia es cuando se definen entre una persona que disfruta de la lectura y otra a la que le aburre.

Pero... ¿por qué es importante la lectura en niños en concreto? Esta pregunta no tiene una sola respuesta, ya que son tantos los beneficios de esta práctica que deberíamos dedicarle un artículo completo solo a enumerarlas. No obstante, aquí puedes encontrar los más importantes beneficios de leer.

  • Desarrolla la imaginación: con cada historia diferente, tu niño hace el ejercicio de imaginar situaciones, aspectos físicos de personajes, escenarios y mucho más. De esta manera, va fomentando su creatividad de forma natural, como si fuera un juego.
  • Ayuda a mantener la concentración: la comprensión de lecturas cortas no les exige mantener la concentración por un tiempo largo. De todas maneras, es una regla tácita de todos los cuentos infantiles para leer o escuchar, que la extensión sea adecuada para evitar distracciones.
  • Contribuye a la comprensión lectora: este beneficio será fundamental para el resto de sus días, ya que sin lugar a dudas influirá positivamente en su capacidad para estudiar y en su posterior desarrollo profesional.
  • Mejora el vocabulario y la escritura: este es una ventaja que aportan principalmente las lecturas cortas para niños de primer grado, pero también se extiende a otros tipos de cuentos y textos cortos. u hijo irá conociendo cada vez más palabras nuevas y acudirá a su memoria visual para recordar cómo escribirlas de forma correcta.

¿Sabías de estas ventajas de las lecturas cortas para aprender a leer y escribir?

A continuación encontrarás los cuentos prometidos, especialmente seleccionados para que tus hijos incorporen el hábito de la lectura de la manera más sencilla y divertida.

Las mejores lecturas cortas para niños

Es muy importante que los primeros acercamientos a los literatura siempre sean placenteros. ¿Cómo tus hijos podrían percibir como algo positivo a la lectura si le lees o les das para leer un texto que no está adaptado a su edad?

Para evitar que riesgos de frustraciones, escoge las lecturas cortas para niños de primaria para imprimir que más te gusten, con la completa seguridad de que tus pequeños quedarán encantados.

Cuentos cortos para leer

Si tus hijos aún no saben el alfabeto o recién están aprendiendo a lectocomprensión, es aconsejable que seas tú quien se encargue de leer en voz alta. Puedes disponer de un momento especial en el día y sentarte con tu pequeño a leerle los cuentos infantiles para leer que hayas seleccionado, mientras le muestras el texto para que vaya siguiéndolo visualmente aunque aún no lo entienda.

La lechera y el cántaro

Había una vez una joven lechera que caminaba con un cántaro de leche para vender en el mercado del pueblo. Mientras caminaba pensaba en todas las cosas que haría con el dinero de la venta:

—Cuando me paguen —se dijo—, compraré de inmediato unas gallinas, estas gallinas pondrán muchísimos huevos y los venderé en el mercado. Con el dinero de los huevos me compraré un vestido y zapatos muy elegantes. Luego, iré a la feria y como luciré tan hermosa, todos los chicos querrán acercarse a hablar conmigo.

Por andar distraída con sus pensamientos, la lechera tropezó con una piedra y el cántaro se rompió derramando toda la leche. Con el cántaro destrozado se fueron las gallinas y los huevos; también el vestido y los zapatos.

El perro y su reflejo

Un perro muy hambriento caminaba de aquí para allá buscando algo para comer, hasta que un carnicero le tiró un hueso.

Llevando el hueso en el hocico, tuvo que cruzar un río.

Al mirar su reflejo en el agua creyó ver a otro perro con un hueso más grande que el suyo, así que intentó arrebatárselo de un solo mordisco.

Pero cuando abrió el hocico, el hueso que llevaba cayó al río y se lo llevó la corriente.

Muy triste quedó aquel perro al darse cuenta de que había soltado algo que era real por perseguir lo que solo era un reflejo.

Lecturas cortas para niños de primaria que ya leen

Si tu hijo ya ha compartido contigo la experiencia de leer juntos, y si ya sabe leer sin problemas, estas lecturas cortas para niños de segundo grado o para niveles superiores pueden significar una buena oportunidad para que comience a leer solo, sin tu supervisión. Así, como todo amante de la lectura, podrá desarrollar su propio vínculo íntimo con los libros y la literatura.

El zapatero y los duendes

Érase una vez un zapatero muy pobre que vivía con su esposa. Aunque él trabajaba con mucha diligencia y sus zapatos eran de excelente calidad, no ganaba lo necesario para mantener a su familia. Terminó siendo tan pobre que solo le quedaba el dinero para comprar el cuero con que hacer el último par de zapatos.

Con mucho cuidado cortó el cuero y colocó las piezas en su mesa de trabajo para coserlas a la mañana siguiente.

Al llegar la mañana, en lugar del cuero que había dejado, el zapatero se sorprendió al encontrar un hermoso par de zapatos. Eran tan bellos los zapatos, que un hombre pasó por la tienda y los compró por el doble del precio. El zapatero fue a contárselo a su esposa:

— Con este dinero, compraré el cuero para hacer dos pares de zapatos —dijo entusiasmado.

Esa noche cortó el cuero y nuevamente colocó las piezas en su mesa de trabajo para coserlas en la mañana.

A la mañana siguiente, encontró dos pares de zapatos relucientes y perfectos. Estos zapatos se vendieron por un precio aún más alto.

Todas las noches, el zapatero dejaba el cuero cortado en su mesa de trabajo y todas las mañanas encontraba más pares de zapatos. Muy pronto, la pequeña tienda se hizo famosa y el zapatero se convirtió en un hombre muy rico.

El zapatero y su esposa se sentaron junto al fuego una noche:

— ¿Qué te parece si nos escondemos para conocer a quien nos ha estado ayudando? —dijo el zapatero.

El zapatero y su esposa se escondieron. Alrededor de la medianoche, vieron a dos pequeños duendes entrar furtivamente en la tienda de zapatos. Rápidos y habilidosos, los duendecillos hicieron un par de zapatos en un instante. Era invierno y los hombrecillos vestidos con ropas harapientas, temblaban mientras trabajaban.

—Pobres duendecillos, deben sentir mucho frío —susurró la esposa a su marido—. Les haré dos abrigos de lana, así estarán más calientitos.

A la medianoche siguiente, al lado del cuero, los dos duendecillos encontraron dos elegantes abrigos rojos con botones dorados y se los pusieron inmediatamente. Fue tanta la alegría que bailaron y cantaron:

—¡Qué hermosos abrigos! Nunca volveremos a tener frío.

Pero cuando uno de los pequeños duendecillos le dijo al otro:

—Sigamos trabajando.

El otro respondió:

—¿Trabajo? ¿Para qué? Con dos abrigos como estos ya somos ricos. Nunca más tendremos que trabajar.

Los dos duendecillos se fueron por donde habían llegado y nunca más se les volvió a ver.

La tienda continuó prosperando, pero el zapatero y su esposa siempre recordaron a los buenos duendecillos que los habían ayudado durante los tiempos difíciles.

El dedo gordo peludo

Un día, un niño estaba cavando en el jardín de su abuela cuando encontró una raíz que se asemejaba al dedo gordo peludo de un pie. El niño intentó varias veces arrancarla, pero esta estaba atascada en la tierra y no se movía. Así que, tiró con todas sus fuerzas hasta que desprendió la raíz por completo, fue en ese momento que escuchó un gemido espectral y salió corriendo.

El niño llevó la raíz a casa y se la mostró a su abuela.

—Esta raíz se ve deliciosa —dijo la abuela, sin darle importancia a tan extraña apariencia.

Entonces, la cortó en dos pedazos y la echó en la sopa.

A la hora de cenar, la abuela sirvió la sopa y puso un pedazo de raíz en cada plato. Luego, lavaron los platos, conversaron un buen rato y cuando oscureció, se fueron a la cama.

El niño se quedó dormido. Pero en medio de la noche, fue despertado por una voz muy extraña desde su ventana:

—¿Dónde está mi dedo gordo peludo? —decía la voz entre gemidos.

El niño se asustó mucho, pero pensó que era producto de su imaginación.

Sin embargo, oyó la voz una vez más, esta vez más nítida y cerca.

—¿Dónde está mi dedo gordo peludo? —decía la voz entre gemidos.

El niño cerró los ojos y pensó: “Esto es un mal sueño, mañana despertaré y todo habrá pasado”.

Pero pronto escuchó el sonido de la puerta de la casa abrirse y la voz nuevamente decir entre gemidos:

—¿Dónde está mi dedo gordo peludo?

Luego, el niño oyó pasos en la cocina, la sala, el comedor y hasta en el baño. Los pasos se acercaban más y más hasta llegar al pasillo. ¡Ahora estaban al frente de su puerta!

—¿Dónde está mi dedo gordo peludo? —decía la voz entre gemidos.

El niño miró con horror cuando la puerta de su habitación se abrió. Temblando de miedo, cubrió su cabeza con las mantas y escuchó mientras los pasos se movían lentamente a través de la oscuridad hacia su cama.

Luego se detuvieron.

—¿Dónde está mi dedo gordo peludo? —la voz gimió estruendosamente—. ¿LO TIENES TÚ?

Hasta el día de hoy, nadie en el pueblo volvió a saber del niño y su abuela.

Cuentos cortos para dormir niños

Los cuentos infantiles para dormir son un clásico que los niños disfrutan incluso cuando ya están crecidos. Son importantes porque, dependiendo de la temática y el tono, los condiciona para dormir tranquilos o no. Por eso, los cuentos de terror no son recomendables para la noche, y por el contrario, los cuentos cortos fantásticos, los que tienen moraleja o los que incluyen finales felices son los que mejores beneficios traen.

Uga, la tortuga

"¡Caramba, todo me sale mal!", se lamentaba constantemente Uga, la tortuga. Y no era para menos: siempre llegaba tarde, era la última en terminar sus tareas, casi nunca ganaba premios por su rapidez y, para colmo era una dormilona.

¡Esto tiene que cambiar!, se propuso un buen día, harta de que sus compañeros del bosque le recriminaran por su poco esfuerzo. Y optó por no hacer nada, ni siquiera tareas tan sencillas como amontonar las hojitas secas caídas de los árboles en otoño o quitar las piedrecitas del camino a la charca. “¿Para qué preocuparme en hacerlo si luego mis compañeros lo terminarán más rápido? Mejor me dedico a jugar y a descansar”.

“No es una gran idea”, dijo una hormiguita. “Lo que verdaderamente cuenta no es hacer el trabajo en tiempo récord, lo importante es hacerlo lo mejor que sepas, pues siempre te quedarás con la satisfacción de haberlo conseguido.

No todos los trabajos necesitan de obreros rápidos. Hay labores que requieren más tiempo y esfuerzo. Si no lo intentas, nunca sabrás lo que eres capaz de hacer y siempre te quedarás con la duda de qué hubiera sucedido si lo hubieras intentado alguna vez. Es mejor intentarlo y no conseguirlo, que no hacerlo y vivir siempre con la espina clavada. La constancia y la perseverancia son buenas aliadas para conseguir lo que nos proponemos, por eso te aconsejo que lo intentes. Podrías sorprenderte de lo que eres capaz”.

“¡Hormiguita, tienes razón! Esas palabras son lo que necesitaba: alguien que me ayudara a comprender el valor del esfuerzo, prometo que lo intentaré.

Así, Uga, la tortuga, empezó a esforzarse en sus quehaceres. Se sentía feliz consigo misma pues cada día lograba lo que se proponía, aunque fuera poco, ya que era consciente de que había hecho todo lo posible por conseguirlo.

El zapatero y el millonario

Esta es la historia de un zapatero que era muy pobre, pero alegre. Él vivía tan feliz que cantaba todo el día. Tan hermosa era su voz y contagiosa su alegría, que los niños se paraban al frente de su vitrina para escuchar sus melodías.

Al lado del zapatero vivía un hombre muy rico que le gustaba pasar toda la noche contando su dinero. Él intentaba dormir de día, pero le resultaba imposible con los cánticos alegres de su vecino.

Decidido a resolver esta situación, el hombre rico visitó al zapatero llevando consigo una bolsa llena de dinero y le dijo:

—Te quiero hacer un favor, toma esta bolsa y la guardas para cuando la necesites.

Y se marchó sin decir más.

El zapatero no lo podía creer, jamás en su vida había visto tanto dinero. Mientras los niños lo miraban a través de la vitrina, se sentó en su banco y comenzó a contarlo cuidadosamente .

Había tanto dinero en esa bolsa que el zapatero temía perderlo. Tanto era su miedo que llevó la bolsa a su habitación y la puso debajo de su cama, pero no pudo dormir. Muy preocupado, se levantó de la cama y guardó la bolsa en un cajón de la cocina, pero seguía muy preocupado.

Después del desayuno, pensó que sería más seguro esconder la bolsa debajo de una teja. Pero seguía sintiéndose intranquilo. Sin otro lugar donde recurrir, cavó un hoyo en su jardín y tal como se hace con cualquier tesoro, enterró su valiosa bolsa.

Ya no tenía sentido tratar de trabajar, él estaba demasiado preocupado por su bolsa. Tampoco tenía sentido cantar, pues se sentía demasiado triste y desgastado para entonar una canción.

El zapatero no podía dormir, trabajar, ni cantar y peor aún, los niños no volvieron a visitarlo.

Al final, el zapatero se sintió tan infeliz que tomó su bolsa llena de dinero y tocó la puerta de su vecino, el hombre rico, y le dijo sin titubear:

—Te devuelvo tu bolsa. La preocupación de tenerla me está enfermando, he perdido mis fuerzas y a todos mis amigos. Prefiero ser un zapatero pobre como antes.

Sin esperar respuesta, se dirigió a su casa.

El hombre rico tomó el dinero más no se sorprendió, él mismo lo sabía y lo tenía muy claro: el dinero no compra la felicidad.

Cuentos para copiar

Copiar un cuento es una buena manera de incentivar la lectura y a la vez practicar la escritura. Puedes proponerle a tu hijo el ejercicio de copiar hasta cierto punto y completar el desenlace o algún diálogo con una invención propia.

Ten en cuenta que esta práctica es mejor realizarla con lecturas cortas para niños de tercer grado o más. Es fundamental que tu niño se sienta lo suficientemente cómodo para tener autonomía escribiendo.

El baúl volador

Alí, al quedarse huérfano, había gastado la pequeña fortuna que le dejó su padre. Uno de sus amigos, compadecido, le regaló un viejo baúl.

-¡Muy bonito! -se dijo Alí-. Pero como yo no tengo nada que guardar, me meteré yo mismo dentro.

-¡Vaya! -se extrañó el joven al ver que el baúl salía volando por los aires-. Al parecer, se trata de un baúl encantado.

Volando, volando, llegó hasta una gran ciudad. Se posó en el suelo y escondió el baúl en un bosque.

-¿De quién es ese palacio? -preguntó Ali a unas niñas que estaban jugando en la calle.

-Ahí vive la hija del rey -respondió una niña-. Pero nadie puede verla, pues está en una de las torres más altas.

El joven fue al bosque y, subiendo en su baúl encantado, voló hasta la terraza donde estaba la princesa.

-¿Quién eres? -preguntó la hija del rey, asombrada.

-He oído hablar de tu belleza -dijo Alí- y he venido a preguntarte si quieres casarte conmigo.

La princesa regaló una espada de oro a Alí y le invitó a la fiesta que sus padres se disponían a celebrar.

Al día siguiente, los reyes y toda la corte pudieron admirar al joven que viajaba por los aires en un baúl encantado

-Cuéntanos una historia divertida -pidió el rey.

Alí contó una bella historia que complació en extremo a todos.

-Dentro de una semana podrás casarte con mi hija -dijo el rey-. Así podrás seguir contándonos historias tan divertidas y nunca nos aburriremos.

Alí, para contribuir a las fiestas que se celebraron, preparó una sesión de fuegos artificiales, que lanzó desde el baúl.

Pero el baúl, asustado por el estruendo, se alejó rápidamente del lugar con Alí adentro.

-¿Qué haces? -se lamentó Alí-. ¡Vuelve a la ciudad! ¿No sabes que debo casarme con la princesa?

El baúl cansado de volar, se posó en el Océano.

-Ya no puedo más -dijo el baúl-. Soy demasiado viejo y me temo que ya no podré volver a volar.

-¡Eh! -empezó a gritar el joven al ver que el baúl se hundía.

Mientras la tripulación de un barco rescataba a Alí, el baúl se fue al fondo para siempre.

¡Oh! -dijeron las sirenas-. Nos servirá para guardar en él nuestros collares de coral y de perlas.

Después de mucho navegar, el barco que había rescatado al joven, llegó a la vista de una ciudad.

-¡Que alegría! -gritó Alí-. Esa es mi ciudad, de la que nunca debí marcharme para ir a recorrer mundo en un viejo baúl volador.

Alí, comprendió que no debe confiarse en lo maravilloso para acanzar la felicidad y la fortuna, imitando el ejemplo de su padre, se puso a trabajar.

No tardó en ganar dinero; y esta vez no lo gastó, ya que lo había adquirido con su esfuerzo.

Pasando algún tiempo, Alí se casó con una bella y hacendosa joven, que no era una princesa, pero sí muy buena y trabajadora, lo cual vale mucho más.

Los osos

En medio de ese pequeño bosque se encontraba un claro con un gran pino azul en el centro, donde el Oso Tomás jugaba todas las tardes. Después de comer, Tomás le pedía permiso a su mamá para ir a jugar con sus amigos osos. Cuando estaban todos comenzaban a jugar a la mancha osos, hacían cinchadas y se trepaban a los árboles, pero lo que más les gustaba era jugar a las escondidas.

- Yo cuento! Gritó Pablo, el más pequeño de los osos café.

Todos corrieron apurados a esconderse. Pablo contó hasta 20 y volvió a levantar la voz.

- 18, 19 y 20, salgoooo.

Uno por uno fueron apareciendo, descubiertos por el astuto osito, pero Tomás, corrió y corrió sigiloso sin que Pablo lo viese y haciendo postas en los árboles y arbustos que tenía en el camino llegó al pino azul, pudiendo ganar el juego.

Día tras día los juegos se repetían mientras la primavera pasaba.

La sorpresa más grande ocurrió cuando se reunieron para jugar y descubrieron que faltaban muchos de los árboles del bosque. Con curiosidad y mucho sigilo los ositos fueron recorriendo el camino que dejaban los árboles ausentes. ¿Qué habrá pasado?, se preguntaban hasta que después de mucho caminar encontraron una construcción con muchos camiones y herramientas alrededor.

Los ositos preocupados regresaron para contarle lo que había sucedido a sus padres, que se asustaron y los retaron por no haberles avisado antes.

Los osos le contaron a sus hijitos que los hombres utilizan los árboles para las cosas más diversas y por eso talan bosques enteros cada día y que esí ponía en peligro a su hogar. Tratando de buscar una solución, fueron a ver al guardaparques, que era un hombre bueno y preocupado por la naturaleza.

Apenas llegaron, comentaron lo sucedido y luego de muchas explicaciones, idas y vueltas, el guardaparque pudo convencer a los hombres que talaban los árboles de la importancia de ese bosque para los osos y como entre todos debían volver a reforestar.

Los pequeños árboles que plantaron tardaron años en crecer y los hijitos de Tomás y los demás ositos pudieron disfrutarlos jugando a su juego preferido. Jugando a las escondidas.

lecturas infantiles

Frases y poemas infantiles para compartir con tus hijos

Los cuentos para leer para niños no son el único recurso válido para desarrollar la lectura, el vocabulario, la imaginación y más. Aquí puedes encontrar otras opciones para acercar a tus niños al maravilloso mundo de la literatura.

  • 20 poemas infantiles: encuentra poemas para niños con rima y de verso libre, cortos y fáciles de memorizar. No solo hay cuentos en español, sino también en inglés para aquellos pequeños que estén aprendiendo el idioma.
  • 50 frases infantiles: aunque no lo creas, los niños también disfrutan de las frases, sobre todo de las que son divertidas o dichas por algún personaje que admiran. Incentivarlos a leer frases para niños quizás pueda no ser la forma más tradicional de acercarlos a la lectura, pero sí que funciona.
  • 15 canciones para el Día del Padre: si bien no todas las canciones de este artículo son infantiles, la mayoría se adaptan perfectamente al entendimiento de un niño. Y las que sí han sido especialmente compuestas para niños, son muy divertidas y sencillas de aprender.

¿Qué tipo de cuentos le gusta a tus hijos?

Los cuentos de hadas

1

Los cuentos de terror

0

Los cuentos sobre animales

0

Los cuentos graciosos

0

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