Cambiar los excesos navideños por caprichos controlados

Las fiestas navideñas modifican nuestros hábitos alimenticios y los excesos cometidos pueden provocar variaciones importantes en nuestro organismo que pagaremos muy caro, tanto en la marcha ordinaria de nuestro metabolismo como en los kilos de más que...

Una voz de alarma se activa en nuestro subconsciente: llegan las fiestas navideñas y, con ella, los atracones, excesos alimenticios e indigestiones varias. Sin embargo, nuestra sensatez nos obliga a intentar, por lo menos, mantener el tipo y obligarnos de forma controlada a realizar las comidas con moderación aunque no por ello debamos renunciar a determinados placeres en momentos puntuales, respetando la máxima que es cuidar nuestros hábitos alimenticios cotidianos o habituales. Y es que, la privación exagerada tampoco debe ser nuestra norma alimenticia estas fiestas puesto que ser demasiado severo o exigente puede provocarnos ansiedad, estrés y un deseo desmesurado que nos traerá consecuencias negativas, igualmente. Por todo ello, adoptar una filosofía basada en la indulgencia controlada, es uno de los retos que deberemos afrontar para acabar con éxito la Navidad.

Permitirse determinados caprichos, como tomar un helado, o disfrutar de un buen caramelo o ingerir un trozo de tarta o pastel o incluso tomar una onza de chocolate, siempre con moderación, son sólo algunas cosas que se pueden realizar sin alterar nuestro peso de forma importante y sin generar ansiedad derivada de su rechazo por temor a engordar. Además, siempre podemos optar por alimentos bajos en azúcar o grasa o incluso que contengan elementos saludables o antioxidantes beneficiosos para nuestro organismo.

Otra forma de controlar los excesos es asumir una "medida" determinada para cada alimento que nos reporta placer; es decir, si tomo dos trozos de chocolate negro al día, mi medida saludable será no pasar de ahí (dos trozos) y cuando lo haga, estaré incumpliendo lo propuesto con lo cual será la hora de plantearse si he de dejar esta dosis de chocolate diario, porque superarlo sería ir contra natura (la propia que me he impuesto). En esto se basa exactamente la filosofía de la indulgencia controlada: saber controlar el deseo sin generar ansiedad por no ingerir determinados alimentos. Por último, no debemos contar las calorías de todo lo que ingerimos diariamente sino que es conveniente saber controlar el peso (pesarse regularmente), que es realmente lo importante. Si se aumenta de peso, se han de reducir las porciones diarias un poco, sin eliminarlas por completo.


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