Muchos padres no saben o no pueden manejar situaciones de estrés o difíciles con sus hijos y terminan castigándolos, como forma de solucionar un problema o para imponer una voluntad. Esto suele ser una costumbre heredada de nuestros propios padres, ya que se termina reproduciendo lo que se ha visto, que no es más que cómo lo han educado a uno. Sin embargo, es posible aprender a educar sin castigar, si sabes cómo enseñar valores a los niños desde pequeños.
Pero claro que se puede cambiar y aprender de los errores de los antepasados y desde ya que castigar a los hijos no está bien. No solamente no sirve de nada, sino que estás violando sus derechos como persona y en definitiva, constituye un maltrato.
Cuando hay un conflicto lo mejor es plantearse cuál es el fin de que el niño o el adolescente obedezca. Cuando tengas bien claro para qué quieres que obedezca o qué es en definitiva lo que quieres que haga tu hijo, pues entonces tienes que buscar la forma adecuada de llegarle, de comunicarte con él, pero evita llegar a la violencia, realmente no sirve de nada.
En suma, no es bueno castigar a tus hijos para que te obedezcan y lo mejor es que no haya que obedecer, ni que nadie esté por encima de otro en una relación de poder o de quién manda a quién, sino que lo importante es llegar a consensos y a una comunicación sana de los valores familiares que quieras inculcarles a tus hijos.
Este artículo tiene algunos derechos reservados. Debes citar el autor y la fuente con un enlace HTML hacia http://www.innatia.com
ADVERTENCIA: esta nota tiene carácter informativo. Acuda siempre a un especialista. Ni el autor ni INNATIA se hacen responsables de los perjuicios ocasionados por el mal uso de esta información.