Los niños también sufren estrés postvacacional

Los niños sufren estrés postvacacional al imitar el estado de ánimo de los adultos

Los padres deben transmitir seguridad. Los síntomas son irritabilidad y agresividad. En los adultos, supone cansancio y tristeza...

No sólo los adultos, también los niños pueden ser víctimas de estrés postvacacional al regresar a la rutina diaria tras el período de descanso estival.

Según el psicólogo del hospital USP de Marbella, Antonio de Dios, los niños pueden reaccionar ante el estrés de manera diferente a los adultos y "pueden mostrar tendencia a la irritabilidad, llamar demasiado la atención, mostrarse agresivos y distantes".

La pauta para evitar que los pequeños sufran estrés postvacacional es la prevención. Al encontrarnos en la recta final del verano, es importante que estos días previos al fin de las vacaciones, se evite que los pequeños tengan que adaptarse a grandes cambios y la misión de los padres será transmitir la suficiente seguridad para que el niño se sienta seguro y pueda afrontar estos cambios más rápido y con más éxito. Sin duda, sufren como consecuencia de imitar el estado de ánimo de los adultos.

"Es importante también cuidar nuestro lenguaje, en muchas ocasiones los niños reaccionan por como nos ven a nosotros; si observan que la vuelta de vacaciones no es algo horrible sino una oportunidad de volver a disfrutar de lo bonito de la temporada invernal, ellos tenderán a imitar nuestra actitud y será más fácil la vuelta. Los comentarios negativos sobre el fin de las vacaciones o la vuelta al trabajo pueden ser interpretados por ellos como un peligro que les generará más inseguridad y estrés", explica de Dios.

En los adultos, la cosa no es diferente. El estrés postvacacional genera cansancio, ansiedad, irritabilidad, astenia, tristeza, pérdida de concentración, de apetito y de la libido.

Medidas a adoptar para asumir con más animo la vuelta al trabajo son algunas como: planificar volver un par de días antes, cuidarnos tanto mental como físicamente, tomar las cosas con tranquilidad, establecer nuevos retos y metas para la vuelta.

Asimismo, adoptar una actitud positiva, realizar técnicas de relajación, emplear el sentido del humor, fomentar la comunicación y evitar conflictos son algunos de los que nos facilitarán la vuelta al día a día, apunta el psicólogo.

No en vano, los expertos dejan claro que el estrés postvacacional "no es una enfermedad ni un trastorno, es simplemente el precio que pagamos por el proceso que realiza nuestro organismo para volver a adaptarse a su ritmo de vida habitual".


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