Chocolate, el alimento de los dioses en el quiosco

Para algunos, es una obsesión; para la mayoría, irresistible. Su nombre botánico, theobroma cacao, significa alimentos para los dioses, pero los vulgares mortales parecen aficionarse a él con la misma facilidad....

Para algunos, es una obsesión; para la mayoría, irresistible. Su nombre botánico, theobroma cacao, significa "alimentos para los dioses”, pero los vulgares mortales parecen aficionarse a él con la misma facilidad. En todo el mundo polulan los “clubes de fanáticos del chocolate”, incluso existen publicaciones mensuales que se imprimen con tinta perfumada al chocolate.

Descubrimiento del chocolate

Todos –personas y animales domésticos- en algún momento nos deleitamos con una barrita de chocolate. El placer y la culpa por las calorías que representan se mezclan... y triunfa el placer. La historia del chocolate, rica y sabrosa como el alimento mismo, está plagada de leyendas y equívocos que algunos estudiosos se empeñan en eliminar para reestablecer la “verdad histórica” sobre tan delicioso manjar.

En “La verdadera historia del chocolate”, Sophie y Michael Coe, antropólogos de la Universidad de Yale (EE.UU), ofrecen una visión completa de la evolución del chocolate, basándose en documentos mesoamericanos descubiertos recientemente y en textos europeos olvidados.

No se sabe exactamente cuándo el hombre descubrió el chocolate, pero fue
aproximadamente hace tres milenios, en el sur de México.
Los Coe conceden un amplio espacio al período precolombino, durante el que se desarrollaron las cuatro quintas partes de la vida del chocolate. El origen puede ser tan remoto como la civilización olmeca (*). No existen documentos que prueben esta hipótesis, pero un estudio de la planta del cacao permite saber desde cuándo existe.

Lo que sí está claro es que el chocolate fue una bebida casi sagrada en tiempo de los mayas, entonces un néctar que se ofrecía a los dioses, y en época de los aztecas, símbolo de la sangre humana en los ritos religiosos, manjar de las élites y moneda de cambio en las transacciones.

Llegada del chocolate a Europa

Cuando los españoles llegaron a lo que hoy conocemos como México, se sorprendieron con varios productos alimenticios que no conocían, como la papa, la vainilla, el tomate, y el cacao, este último rápidamente se hizo popular, pues el Cacahuatl, la bebida que con él preparaban fue del más completo agrado de los españoles. Por ese entonces, los indígenas preparaban el chocolate con agua, maíz cocido, miel y algunas hierbas.

En España, el chocolate –o chocolatico como lo llaman en Centroamérica- se popularizó de tal forma que llegó a ser considerado una bebida digna de reyes. En 1519, Hernán Cortés probó el "Cacahuatl" una bebida que gustaba a Moctezuma II, el último emperador azteca.

Cortés observó cómo los aztecas trataban la semilla del caco, usándola como bebida y como moneda de cambio. Mandó a España la semilla del cacao, donde la bebida de chocolate fue calentada y se le agregó azúcar, canela, huevo, almendras y vainilla. Su fórmula se conservó en secreto para hacer de esta una bebida real. Poco después, el enigma fue revelado y pasó a Francia y más tarde se extendió por todo el mundo. Donde no logró tener éxito fue en Asia, con la excepción de Filipinas, donde sobrevive la tradición española.

En un principio a la pasta de chocolate se le daba una forma redonda y fueron las mujeres de Guatemala las que dieron origen al procedimiento de hacerlo en tablilla con el fin de conservar más tiempo el chocolate.

El chocolate en la América precolombina

Mucho antes del descubrimiento de América, el cacao ya era cultivado por los indígenas, desde México hasta Brasil.
Al cacao, fruto de un pequeño árbol llamado Cacautero, los aztecas lo llamaban cacahuatle y a la bebida que preparaban con él chocolatl compuesto de la palabra mexica "atl", que significa agua y "choco" que es el ruido que hace el líquido cuando se bate con el molinillo.
Aparte de la alimentación, el cacao entre los aztecas cumplía otras funciones: servía como moneda de cambio y la grasa del cacao se utilizaba con fines curativos y en la perfumería para la confección de pomadas y cosméticos.

Según los aztecas, en los alrededores de Tula, vivía Quetzalcoatl, dios bueno y sabio que había traído consigo las semillas del cacahualcahuitl, para que los hombres contaran con un manjar que los mismos hijos del sol apreciaban. El magnífico jardín en que florecía el cacahutero servía a Quetzalcoatl para enseñar a sus discípulos la agricultura, astronomía, artes y medicina, esto le dio gran fama y aprecio entre todas las poblaciones. Existía sin embargo un dios del mal, representado por Tezcatlipoca, que envidiando a Quetzalcoatl le dio una bebida embriagante asegurándole que le aliviaría el corazón y lo rejuvenecería. El buen Dios aceptó beberla y por su efecto perdió la conciencia, al volver en sí, se sintió profundamente apenado por su proceder, ya que había pecado de vanidad, Quetzalcoatl quemó su casa y enterró todas sus pertenencias destruyendo así parte de su obra e inició una marcha hacia el horizonte, llegando hasta el mar donde se hundió en las profundidades, creando así el día y la noche, su recuerdo se vio fortalecido por el gran regalo que dio a su pueblo "el cacao".

(*) Olmeca: pueblo mexicano que ocupaba los actuales estados de Veracruz, Tabasco y Oaxaca. Dio origen a una cultura que se considera de la civilización mesoamericana entre 800 y 100 AC.


1 Comentario en "Chocolate, el alimento de los dioses en el quiosco"

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AliinE ...

o0rale k chiido0 yo0 no0 sabiia eso0 asta aho0ra no0 pssss k biien aho0ra ya se la iinfo0rmaciió0n de el po0cho0late

2

1 de dic, 2011 - 04:44:54

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