¿Pueden afectarnos negativamente las radiaciones energéticas?

Una cuestión de energía

Mitigar los procesos nocivos que causarían las radiaciones energéticas sobre nuestra salud es un tema que también interesa a la radiestesia. Veamos algunos puntos interesantes al respecto.

La radiestesia es una ciencia o arte, de acuerdo al enfoque desde donde se la mire, con métodos y técnicas específicas. Su objetivo principal es manejar la detección del espectro completo de las radiaciones que emiten los cuerpos de cualquier naturaleza y las diversas formas de energía.

Considerando los supuestos de la radiestesia, que han recibido críticas desde diversos sectores de la comunidad científica oficial, las radiaciones energéticas de tipo geológico, tan sutiles para la percepción humana, pueden existir en nuestro hogar y favorecer, dada su potencia, el surgimiento de problemáticas como la depresión, el insomnio o el cansancio.

Sin embargo, y siempre en el marco de los estudios radiestésicos, sería posible neutralizar, mediante tratamientos locales con minerales alquimizados, esas supuestas radiaciones perturbantes.

Las mismas se producirían no solamente por fallas geológicas en el terreno donde se asienta nuestra casa o por aguas estancadas a profundidad, sino también por la presencia de antenas de gran potencial, con radiaciones telúricas como las de telefonía u otras similares, dispuestas en terrenos circundantes o en lo alto de edificios.

Al respecto, y siguiendo nuevamente los supuestos de la radiestesia, resultaría importantísimo tomar conciencia sobre la ubicación de estas antenas. En la medida de lo posible, las mismas deberían colocarse en sitios alejados de los centros poblados.

De acuerdo a lo concluido en distintos estudios realizados por especialistas en radiestesia, estas radiaciones afectarían nuestra salud no sólo provocando insomnio, depresión o cansancio, sino además potenciando el surgimiento de patologías como cáncer, leucemia, alzheimer, esclerosis y otras enfermedades.

Un ejemplo: en 1932, las investigaciones de Von Pohl, un estudioso de estos fenómenos que analizó la incidencia del cáncer en la pequeña población alemana de Vilsbiburg, le permitió concluir que en sólo cinco viviendas de la localidad se habían producido 190 casos de cáncer a lo largo de 21 años. Todas estaban situadas en la vertical de una importante vena de agua subterránea.

Más tarde, otro interesado en estas temáticas, el Dr. Picard, obtuvo similares resultados en la localidad francesa de Moulins, estudiando 282 muertes por cáncer.

Hoy en día, muchos profesionales comprometidos con el área de la salud ya conocen, estudian y aplican este tipo de neutralizantes minerales, mediante un análisis radiestésico. Otros, sin embargo, los desestiman por considerar que no está comprobada su efectividad.

Asimismo, un gran número de conferencias informativas de facultativos en la materia y médicos radiestesistas se realizan en todo el mundo, con el objetivo de concienciar sobre el particular, difundir los principios de la radiestesia y dar a conocer sus aparentes potencialidades en el mundo de la salud.

Es evidente que podemos estar de acuerdo o no con esta perspectiva, pero quizás sería beneficioso comenzar a alejar prejuicios e intentar informarse acerca de estas tendencias, que buscan explicar fenómenos naturales de una manera distinta a la que nos ofrece el método científico tradicional.


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