Cómo combatir la ansiedad

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22/09/2007 Pasos sencillos y naturales para contrarrestar la ansiedad...

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Los episodios de ansiedad a menudo son atribuidos a agentes o desencadenantes de índole psíquica o emocional, a pesar de que en la mayor parte de los casos, su sintomatología responde a la súbita aparición de una carencia acentuada en alguna sustancia con la que el organismo se ha acostumbrado a funcionar.

El proceso es bien conocido: Si nuestro organismo se halla sumido en un proceso adictivo según el cual recibe una cantidad determinada de nicotina al día, acaba por “necesitar” completar ese nivel de suministro. En el momento en que eso no ocurre por cualquier circunstancia –por ejemplo, porque nos encontramos durante un tiempo prolongado en un recinto en el que no se permite fumar- el organismo reacciona y “exige” su dosis.

Físicamente esta “queja” de nuestro organismo pone en marcha un mecanismo de alarma que se conoce como sistema dopaminérgico y cuya función, en este caso, es la de distribuir por diversos puntos del sistema nervioso central una serie de “alertas” que, a su vez, se traducen en una hiperactividad vegetativa perfectamente reconocible: taquicardia, desasosiego, excesiva sudoración, dilatación de las pupilas, hiperventilación y, en algunos casos, rigidez, debilidad muscular y pérdida de conciencia. Ciertamente, este proceso puede responder tanto a una carencia presente como al temor producido por una posible pérdida –que al fin y al cabo no es sino una futura carencia-. El componente emocional entra en juego en estos últimos casos.

De hecho, son este tipo de trastornos los que más preocupan porque los factores que los desencadenan no son tan reconocibles. El mayor enemigo en este sentido es el pánico ante el futuro: la consabida pregunta “¿y si me pasa esto o lo otro?” desencadena gran parte de estos episodios. La aceptación de la incertidumbre como parte necesaria de nuestra vida es un primer paso.

En el terreno de la alimentación, el consumo moderado y responsable de alimentos con alto contenido en cafeína, tales como el café, el té y otros similares, es importante. Evitar el consumo de sustancias adictivas como el tabaco, el alcohol y otras drogas, también. Las prácticas más recomendables son los métodos de relajación y el ejercicio físico habitual.

LAL/AGENCIAS

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