Los distintos alimentos que se preservan en envases necesitan de un tratamiento específico, para poder conservar así sus características y asegurarnos de que no sean perjudiciales para nuestra salud al momento de consumirlos.
Los alimentos con presentación comercial en latas enteramente metálicas o bolsas termo-moldeadas (bandejas selladas de plástico, bolsas herméticas) deben asearse siguiendo algunos criterios específicos:
En la medida de lo posible eliminar las etiquetas, porque pueden conservar tierra y bacterias.
Lavar bien los envases con agua caliente y jabón.
Ante la presencia de lodo o tierra, eliminar todos los restos con un paño o cepillo limpios.
Enjuagar nuevamente los envases con agua potable inocua, eliminando los restos de jabón o desinfectante que puedan haber quedado del proceso anterior de limpieza.
Si es necesario, en casos extremos, desinfectar los envases sumergiéndolos en agua hirviendo durante dos minutos.
Dejar secar latas y bolsas herméticas al aire libre por lo menos una hora, antes de abrirlas o almacenarlas.
Al eliminar las etiquetas, identificar las latas o bolsas termo-moldeadas con la fecha de caducidad de cada producto, para tener la seguridad de consumirlos dentro del tiempo indicado.
En el caso de las leches infantiles, preparadas especialmente para lactantes, deben emplearse únicamente si se encuentran en latas completamente metálicas, absolutamente limpias y desinfectadas. En la preparación de la leche, es necesario utilizar agua envasada de procedencia segura.
Esta serie de condiciones, que pueden llegar a parecernos un tanto obvias o que quizás nos aburra seguir a rajatabla, nos permitirán tener la seguridad de consumir alimentos que realmente no pongan en peligro nuestra salud.