Historia de los licores: Brandy, Anís y Aguardiente
Historia del Brandy, el Anís y el Aguardiente
Los licores cuentan con una atrapante historia a sus espaldas. Comenzaron siendo patrimonio de alquimistas, para luego ser un lujo de las clases pudientes y finalmente, llegaron a todos los estratos sociales. Lo cierto es que hoy son patrimonio del mundo entero, pero tuvieron sus respectivos orígenes. Aquí te contamos de tres de los más conocidos: el anís, el brandy y el aguardiente.
El brandy proviene de los países bajos, más precisamente de Holanda. Al parecer, un químico holandés que residía en la ciudad de Cognac, durante el siglo XVI, tuvo la idea de darle un nuevo nombre y forma al vino quemado, reduciendo sus volúmenes para que tuviera más alcohol, ahorrando en materias primas y distribución. Y le llamó "brandewinj". Los ingleses hicieron el resto, apodándolo directamente brandy.
El anís tiene sus primeras referencias como bebida durante el imperio de Carlomagno. Incluso en sus campos mandó a hacer plantaciones de anís para poder disfrutar de esta bebida. Hasta su nombre habla bien a las claras de la función que cumplía por aquel entonces: estimular. La palabra anisemi, en griego significa excitar.
Otro famoso emperador también se ha constituido en la primera referencia para el aguardiente. Se trataba ni más ni menos que de Alejandro Magno. El joven era el rey de Macedonia por aquel entonces y él fue quien permitió que se abran los caminos de exportación entre Cercano Oriente, el norte de África y también partes de Europa. Por esa misma razón, terminó llegando a Europa, ya que los inventores habían sido los árabes, que comenzaron destilando vino.
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