Sexo tántrico, sin prisas, por favor

Sexo tántrico, sin prisas, por favor

Con el sexo tántrico se disfruta mucho más de la relación

09/11/2007 En nuestra sociedad, las prisas y el estrés también influyen en nuestra manera de concebir y practicar el sexo. Sin embargo, el sexo tántrico nos enseña que lejos de las prisas, los encuentros largos, serenos, relajados e interminables son los que...

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En nuestra sociedad, las prisas y el estrés también influyen en nuestra manera de concebir y practicar el sexo. Sin embargo, el sexo tántrico nos enseña que lejos de las prisas, los encuentros largos, serenos, relajados e interminables son los que verdaderamente nos conducen a la plenitud sexual.

El sexo en Occidente no es una cuestión tan psicológica como en otra spartes del mundo. De hecho, esta práctica es más bien física y que busca un placer inmediato, todo lo contrario a lo que nos enseña el sexo tántrico. Así, el tantra nos permite tomar conciencia de nuestra sexualidad y del presente porque es una forma de meditación, en la que las prisas no tienen cabida. Se trata de realizar encuentros largos y relajados, en los que la penetración no es el fin último del acto sexual, sino los prolegómenos y el juego que se produce entorno a la propia relación sexual. Se basa en la aplicación del tantra, la corriente espiritual oriental, a la vida sexual.

El tantra es un camino místico y utiliza el sexo para alcanzar un estado de conciencia diferente sin prejuicios morales pero no para alcanzar una satisfacción inmediata sino la plenitud de la práctica sexual. Según señala Ástiko, profesora de sexo tántrico, formada en la India, “el tantra no enseña nada realmente pero sí despoja al individuo de las enseñanzas recibidas que impiden vivir la sexualidad de forma natural”, asegura la experta.

La experta añade que se han de abandonar los prejuicios y aquellas barreras psicológicas, producto de nuestra propia educación en el ámbito de la infancia o la adolescencia que han impedido nuestro desarrollo sexual pleno, por cuestiones relacionadas con la búsqueda inmediata de la satisfacción personal o individual. El tantra no conoce de unidades, sino de dúos (es la entrega total y plena al otro).

El sexo tántrico no es restringido y "todo el mundo puede practicar su sexualidad natural y redescubrirla", según Astiko. Los beneficios son evidentes ya que la práctica sexual se alarga en el tiempo, se trabaja la respiración y se utiliza la energía que fluye para conseguir cierta relajación que nos ayuda a mantener la expectativa y a controlar la eyaculación, algo que es difícil de entender por los occidentales pero que muchos practicantes de esta modalidad tienen muy claro. Además, conseguimos una mayor conjunción con la pareja, porque consigue “distraernos de nosotros” para ocuparnos del otro.

LAL/AGENCIAS



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