Adicción al sexo: ¿mito o realidad?

Adicción al sexo: ¿mito o realidad?

24/08/2007 Nuevo mito sobre la adicción al sexo. Artículos y comentarios publicados en diversas latitudes, se están haciendo eco de esta adicción como un nuevo modo de ganar dinero, particularmente en Estados Unidos, donde el asunto ha acaparado la atención de los..

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No pocos personajes de la vida pública –especialmente del mundo del deporte y el espectáculo- han aludido en las últimas fechas a problemas de adicción al sexo como causa u origen de determinados comportamientos socialmente rechazados, pero ¿realmente existe dicha adicción desde el punto de vista clínico?

En Estados Unidos, como en muchas otras excentricidades el país donde primero y con mayor asiduidad se han dado estas auténticas “confesiones”, se ha abierto un debate desde los medios televisivos que ha trascendido hasta alcanzar gran repercusión y calado entre la sociedad americana. Casos como el del actor Michael Douglas invitan cuanto menos a la sospecha. El ahora esposo de la escultural Catherine Zeta-Jones incluso ingresó en una clínica para “desintoxicarse”.

Si bien algunas voces autorizadas del mundo médico se niegan a tratar la adicción al sexo como una enfermedad, también es cierto, por otra parte, que se ha constatado la recurrencia de ciertos patrones previos al desencadenante definitivo de la dolencia como, por ejemplo, pasar demasiado tiempo –sobre todo en las etapas pre-adolescente y adolescente- realizando actividades relacionadas de una u otra forma con el sexo.

El sexo tántrico, práctica extendida en todo el mundo como disciplina y método de conducta que busca una concepción trascendental y más elevada de las relaciones sexuales, se revela como una respuesta a estos problemas, constituyan o no una enfermedad o una burda excusa.

Básicamente, el Tantra es una escuela esotérica que se hace presente en la totalidad de tradiciones hinduistas –desde la India hasta el budismo del Tibet- y, en el apartado dedicado a las relaciones sexuales, establecen una auténtica maratoniana sesión de al menos dos o tres horas, durante las cuales se suceden las caricias y gestos estimulantes que, siempre según sus preceptos, logran elevar al cuerpo, la mente y el espíritu, hacia un grado de placer y plenitud difícilmente comparable.

El sexo tántrico incide en el componente femenino de la pareja –tanto del hombre como de la mujer- y se dejan a un lado elementos relacionados habitualmente con el necesario estímulo del apetito sexual, como la belleza. Por el contrario, valores como la sinceridad, la empatía o la espontaneidad cobran un papel primordial.

LAL/AGENCIAS

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