Farmacología de la cafeína
Efectos de la cafeína sobre el sistema nervioso central
Efectos de la cafeína o teína del té. Diuretico. Contra la obesidad. Eleva el estado anímico. Reduce el cansancio
La acción farmacológica del té es debida principalmente a sus bases. La corteza cerebral, el sistema nervioso central incrementa su actividad, elevando el ánimo y produciendo un mayor desarrollo del pensamiento y una mayor capacidad de rendimiento laboral. La cafeína actúa también sobre la médula espinal, proporcionando a los músculos mayor velocidad de contracción y eliminando el cansancio. El té acelera el músculo del corazón, especialmente la conxánticas, sobre todo de cafeína, que le confieren propiedades estimulantes del sistema nervioso central, facilitan la actividad cortical, inhiben el sueño y reducen la sensación de fatiga. En cinco tazas de te, la cantidad de cafeína ingerida es de 0,3 gramos; es una cantidad respetable, pero conviene saber que la cafeína no produce efectos secundarios al no acumularse en el cuerpo, ya que se elimina fácilmente a través de la orina.
El principal efecto de este alcaloide es la excitación, pues al estimular la corteza cerebral, el sistema nervioso central incrementa su actividad, elevando el ánimo y produciendo un mayor desarrollo del pensamiento y una mayor capacidad de rendimiento laboral. La cafeína actúa también sobre la médula espinal, proporcionando a los músculos mayor velocidad de contracción y eliminando el cansancio. El té acelera el músculo del corazón, especialmente la contracción del ventrículo izquierdo. También la teina favorece la diuresis al estimular la salida de agua del cuerpo, ya que dilata los capilares de los riñones incrementando la circulación de agua por los túbulos renales. En el sistema cardiorespiratorio estimula los centros respiratorios y vasomotores bulbares. La teofilina y la cafeína producen una acción inotópica y positiva, incrementando la frecuencia cardíaca y coronaria. La teobromina produce relajación de la musculatura lisa, sobre todo a nivel bronquial, uretral y de las vias biliares.
El té es hipolipemiante y astringente y está especialmente recomendado contra la fatiga física y psíquica, diarrea, bronquitis, asma y obesidad. El consumo de té disminuye el colesterol y la arterioesclerosis, activa la secreción del jugo gástrico, fortalece los estrógenos y favorece la longevidad.
El té, al igual que el café, crea adicción.
Luisa Arias
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