Sexo, placer y felicidad
30/11/2007 El sexo es una de las maneras más sanas y más hermosas de experimentar placer. Por eso muchas de las personas que tienen una relación a largo plazo obtienen una legitimidad sexual a partir de la confianza y la seguridad que le brinda su pareja...
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Sexualidad y felicidad suelen estar muy unidos y, es que, a nadie le extraña escuchar que el sexo nos proporciona indudables momentos de bienestar, satisfacción y felicidad.
El camino que une la sexualidad con la felicidad es muy corto. Normalmente, el placer derivado de la práctica sexual nos reporta sensaciones agradables, difícilmente conseguibles por otras vías. Las personas más satisfechas sexualmente suelen sentirse más plenas y felices y, además, su carácter suele ser mucho más agradable que el del resto de las personas.
Por todo ello, el sexo se puede considerar como una de las formas más sanas y hermosas de experimentar placer. Por eso muchas de las personas que tienen una relación a largo plazo obtienen una legitimidad sexual a partir de la confianza y la seguridad que le brinda su pareja en este terreno.
Sin embargo, la manera de concebir la práctica sexual suele diferir según el tipo de cultura. Así, mientras que la manera occidental suele buscar el place físico más inmediato, el sexo Tántrico o taoísta abogan por una mayor dedicación, siendo el camino que conduce al orgasmo más importante que la consecución del mismo. Así, según los tántricos, estas prácticas posibilitan la unión del cielo y la tierra (sexo y espíritu), lo que permite liberar el alma y poder celebrar su propio cuerpo más que negarlo. Es el momento en el que el placer se convierte en algo universal, en una elevación y experiencia curativa que hace que uno esté más cerca del otro, lo que evita la individualidad o el egoísmo.
Según los sexólogos, la privación de placer corporal tiene un impacto directo en nuestro subconsciente que puede provocar actos violentos o que aflore la ira contenida de una persona. La relación recíproca entre el placer y la violencia es tal que una inhibe a la otra; cuando el placer físico es alto, la violencia física es baja y cuando la violencia es alta ocurre que ese individuo no encontró placer físico, realmente.
Por todo ello, la sexualidad apasionada y sana es una de las llaves más importantes para transitar el camino que nos lleva a la felicidad. Así, la receta es: relación responsable más sexo apasionado igual a felicidad inagotable.
LAL/AGENCIAS
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